Las autoclaves funcionan permitiendo la entrada o generación de vapor de
agua pero restringiendo su salida, hasta obtener una presión interna por encima de la presión
atmosférica, lo cual provoca que el vapor alcance una temperatura de 120 grados Celsius.
Nuestras autoclaves más modernas permiten realizar procesos a mayores temperaturas y
presiones, con ciclos estándar para esterilizar material metálico; incluso llegan a
realizar ciclos de vacío para acelerar el secado del material esterilizado.
Nuestros esterilizadores de vapor están equipados con un transductor electrónico de presión
para preservar con precisión los valores de presión requeridos contra los cambios
en la presión ambiental.
El sistema de control es fácil de usar y se puede programar a través del teclado
en la pantalla.